Desde la reunión en la cafetería no se hablaba de otra cosa en el club. Jugadores, familiares, técnicos y todo el entorno se frotaban los ojos ante las nuevas perspectivas que se avecinaban de cara al futuro más inmediato.
Strabelli se puse enseguida manos a la obra siguiendo ordenes del presidente, después de organizar un grupo de 12 personas para viajar, se puso en contacto con su “duende” el señor chased para comunicarle que estaban dispuestos para embarcar camino a dubai. Chased después de hablar con el Jeque Jalifa interrumpió las palabras de Strabelli. - No, no, no, como que 12 personas, queremos que vengan el club al completo y sus familias, enseguida despegará el avión del presidente, para mañana a las 14h podrán embarcar, estamos entusiasmados con el proyecto, dubai les espera con los brazos abiertos!
Sin tiempo que esperar, Strabelli consiguió montar una reunión de urgencia para informar de las pretensiones del Jeque, cuanto más hablaba más se alborotaba la gente, todos estaban deseosos de descubrir que les esperaba, el presidente contento de tener un grupo tan fantástico se deshacía en elogios hacia los suyos.
La imagen del capitán Alan, era el vivo reflejo de aquel niño ilusionado que se abrió camino entre las ruinas de los barrios pobres de Kiev donde apenas algunos usaban zapatos para poder golpear aquellas pelotas pinchadas, rellenadas de telas viejas para que aliviasen las heridas, donde ya dejó su estrella brillar. Cuando aquel hombre trajeado le acompañó hasta sus padres aún sin saber que aquel presente quedaría tan lejano a día de hoy.
Por fin la comitiva, aunque más bien parecía la delegación olímpica esperaba impaciente en la sala de embarque. Transcurrían las 13:39 cuando sonaba la megafonía del areopuerto: - ¡Pasajeros del vuelo A45380 con destino a dubai, embarquen por la puerta B33! Cuando bajaban por aquellas rampas en busca de tomar asiento y encontrarse con la entrada del avión Strabelli frunció el ceño y balbuceó sin poder contenerse - ¡Santo dios!, pero que avión es este!!
(Azafata) – Buenas tardes, bienvenidos al Airbus A380 del Emir Jeque de dubai el señor Jalifa Bin Zayed al Nahyan, espero que disfruten de un viaje placentero.
Strabelli no había visto nunca nada igual, la entrada al avión tenía unos 3 metros de altura por unos 4 de anchura, a continuación de la azafata principal, permanecían a la espera de los pasajeros una veintena de azafatas que sostenían bandejas con todo tipo de bebidas y para todas las edades, mas adelante sobre un piso brillante color marfil, una barra interminable con los canapés más elaborados donde media docena de camareros, detrás de una espectacular barra, se disponían a satisfacer todo lo que pudieran necesitar aquellos encomiables viajeros.
Al atravesar aquel salón que tenía el aspecto de la más lujosa cafetería de la mismísima 5ª avenida de New York, dos portones daban paso a otra cabina, ésta de dimensiones incalculables, en la que 4 filas de asientos se extendían de una punta a otra., todos con una separación suficiente para disfrutar del viaje con todos los lujos y comodidades que pudieran imaginar.
Pese a ser jugadores de alto nivel ninguno podía salir del asombro de todo aquello que estaban viendo, los juveniles comenzaban a encender las pantallas LCD individuales de 27 pulgadas y las PS3 para empezar los piques al Fifa mientras durase el viaje. Herbert Hamman no era solo el chico prodigio futbolístico de aquel grupo de chavales, sino que además ya empezaba a dar clases con el mando de la consola en las manos.
El cuerpo técnico brindaba con champagne en el hall del avión y empezaban a ver que su destino a dubai era el sueño que todos hubieran querido disfrutar en esta vida....